La potencia no es una meta sino un estado de posibilidad. La imaginación aplicada requiere de este estado para funcionar en su totalidad. Eso se debe acompañar de otros factores entre los cuales está la concentración, el libre pensamiento y la audacia. Cada día es necesario levantarse como si todo lo aprendido en el transcurso de la vida ya no sirviera para nada porque lo que está adelante seguro nos planteará nuevos retos hacia nosotros mismos.

Desde un nuevo bache de camino al trabajo hasta la idea que apareció de pronto en nuestra cabeza que amenaza con darle un giro total al destino personal, todo, es un constante aprendizaje. La sabiduría no se enseña, se comparte. Sabio no es quien lo sabe todo, sino el que de todo puede aprender.

Este proceso de aprendizaje es continuo, polimorfo e inestable, pero nunca se suspende y siempre se nutre tanto del código de aciertos como de errores y también de esta otra posibilidad que es el misterio, aquello que escapa por la vía de la especulación, o la fe o la razón lógica.